Es curioso el olor de la carretera que te aleja de esta Caracas con problemas respiratorios. Es olor a lejanía que se amalgama con un movimiento en verde. Estuve relajada y a gusto con una playa como decoración. Con un sol que de vez en cuando me acariciaba mientras yo, distraída y descortés, lo esquivaba. La luz se intimidaba por un día escurridizo.
Caía la tarde en colores sobre el oleaje y juro por quien esté leyendo esto que no hay mejor programa que ver ese cielo purpurado de gloria. Quien portaba la cámara afortunadamente estaba conciente de cuan necesaria era para registrar aquel milagro de matices. En un momento cualquiera me ausenté para dedicarme a confiarle todo a mi memoria.
Estando en primera fila no fue difícil. Todas las imágenes se tomaron de la mano con mi imaginación, que es pretensiosa y reservada. Que se nutre con acontecimientos que si bien pueden parecer huecos para algunos, para mi significan un retrato sublime. Porque no hay un atardecer igual a otro. Porque yo me quedé con uno.
,___,
[O.o]
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Caía la tarde en colores sobre el oleaje y juro por quien esté leyendo esto que no hay mejor programa que ver ese cielo purpurado de gloria. Quien portaba la cámara afortunadamente estaba conciente de cuan necesaria era para registrar aquel milagro de matices. En un momento cualquiera me ausenté para dedicarme a confiarle todo a mi memoria.
Estando en primera fila no fue difícil. Todas las imágenes se tomaron de la mano con mi imaginación, que es pretensiosa y reservada. Que se nutre con acontecimientos que si bien pueden parecer huecos para algunos, para mi significan un retrato sublime. Porque no hay un atardecer igual a otro. Porque yo me quedé con uno.
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