Losviejostienenrazón. La juventud está repleta de estúpidos, enamoradizos, idealistas. Creemos ser profundos e invencibles después de escuchar la música que nos revienta los tímpanos. Nos refugiamos en letras de canciones cuando nuestras palabras no saben qué decir. No atendemos prioridades. Tenemos que revolver sangre y alcohol para bajar los niveles de pudor, patético, ¿no? Nos aburre todo, nos emociona todo. A la cercanía, a la fealdad, a las rarezas, al exceso, a cualquier mierda en blanco y negro la denominamos arte. Escupimos humo, flujos, vómito, traficamos aire. Estudiamos, pero no lo que mamá hubiese querido. Incorporamos groserías a medida que ganamos confianza. Hablamos alto, pero no claro. Vivimos en base a imágenes idílicas porque el realismo es para los demás o para después. Conocemos lo bueno y lo malo, pero no lo moral. Lo peligroso de que nos importe mucho un asunto es que nos deja de importar TODO lo demás. Hacemos el trabajo de uno entre diez. Nadie nos entiende porque no nos dejamos entender y no entendemos por qué. Cargamos con la idea casi romántica de que nuestra estadía en este mundo lo cambiará. Somos ambiciosos, forzamos los límites y la paciencia de quien pretenda entender nuestras simpatiquísimas crisis existenciales. Somos puro terrorismo al pensamiento. Somos desvergonzados a quienes les vergüenza todo. Vivimos nutriendo ese extraño placer de contradecir lo que nos importa mucho, poco, demasiado, la idea es ir en contracorriente. No queremos saber, sino que nos resuman. Nos gusta que nos vean, que se enteren de quiénes, cómo somos y lo que hacemos. Odiamos la música de los vecinos. Confiamos demasiado. No dormimos. O comemos en exceso o no comemos nada. Amamos sin querer. Compramos sin necesitar. Necesitamos sin desear. Nos gustamos, pero no nos apasionamos…aunque a decir verdad, a veces actuamos con fiereza, pero bajo absurdos criterios personales. No averiguamos, especulamos. Miramos sin observar. Sin saber, hablamos y cuando hablamos, se nos enmaraña el inglés porque es más chic, you know. No somos románticos, preferimos quedarnos en la comodidad de recuerdos salivales. Nuestra naturaleza contrae los hechos en un “ya”, vivimos con unas ansias tremendas, con una jadeante necesidad de inmediatez. Esquivamos las responsabilidades con la excusa de que nos duele…no sé, el ombligo, puede ser. No digerimos muy bien ese asuntico del fracaso. Nuestros amigos entre comillas no nos hablan, sino que nos titititilan por Internet . Lo peor que nos podría suceder sería lucir normales. Nosotros vamos a conquistar el mundo a través de esta pantalla, tal como lo hiciera el ídolo de nuestra generación con su guitarra; sí, el ídolo, ese que es chévere y cuyo apellido no recordamos, ¿correcto? Somos, definitivamente, los críticos más criticables. Tenemos tanto por hacer, por decir, por demostrar, por conocer que parece oportuno permanecer, tú en la comodidad de tu asiento leyendo este bodrío, y yo escribiéndolo.
Manganzón,
somosunaespeciedignadeinvestigación.
,___,
[O.o]
/)__)
-“—“-